Female Metal Voices Festival
No fue fácil. Parecía que todo se iba a ir al cuerno… Primero me amenazaron con no dejarme el día de vacaciones que necesitaba… después le jodieron el fin de semana a Mike, que se quedó sin venir… Alguien trataba de impedir nuestra llegada a Wieze…
El taxi no llegó a la hora y hubo miedo para el embarque de ida… pero al final aterrizamos en hora en Charleroi. El periplo no hizo nada más que comenzar. Tras coincidir con dos chavales en la cola de alquiler de coches y cubrirme de gloria con un “Es que el francés en un tío queda muy gay” y obtener por respuesta “Sí, queda un poco afeminado” (perdían aceite por doquier) nos las vimos y deseamos para alquilar un coche (es lo que tiene ir sin reserva).
Gracias a Sixt conseguimos un BMW de puta madre, que estaba muy escondido, porque nos perdimos en el parking y tardamos como que media hora en encontrarlo. Si a esto le sumamos la media hora que nos costó meter la marcha atrás (ojo al pitorreo que puede generar esto) y otro tanto que tardamos en cambiar el idioma del GPS (¿Qué clase de persona pone el GPS de un coche de alquiler en flamenco? ¿no tenían otro idioma? no sé… armenio, iraní… algo sencillito…) podéis imaginar el cachondeo que tuvimos cuando el abuelo dijo lo de “Te va a sonar gracioso… pero me he dejado el papel con la dirección en casa…” (bendito invento el móvil…)
Mira que aterrizamos a las 8 de la mañana, pero aún así llegamos a nuestro destino (a unos 100 kilómetros del aeropuerto) a eso de las 12 (las carreteras belgas son un truño). Cuando estábamos llegando, momento de pánico. “Alex, supongo que habrás traído las entradas… [SILENCIO INCÓMODO]… Es coña… ¿verdad? [¡Tensión! ¡Pánico! ¡Sudor frío!] ¡¿ALEXXXX?!” con lo que tuvimos otro momento de pánico llamando por teléfono (benditas reservas con código)…
Mientras esperamos un SMS con el código de reserva, el GPS anuncia, con voz firme y autoritaria: “You have reached your destination. Your destination is at the left” y entonces lo vimos, miramos a la izquierda y:

(dramatización)
¡Pánico! ¡Terror! ¡Risa incontrolada! Llamamos a Peke para que nos confirme la dirección entre el descojono… y nos dice la dirección buena. Dos portales más allá… Jodidos estamos…. pero… ¿no son crines eso que veo? ¡Que no panda el cúnico! ¡Sólo hay que seguir el camino de melenudos!

(El abuelo en el papel de Doroty, siguiendo el camino de melenudos. Yo, en el papel de Totó no salgo. Alguien tenía que hacer la foto.)
¡Dicho y hecho! Llegamos. Con más de tres horas de retraso sobre lo previsto, pero… LLEGAMOS…. Buajajajajajajaja ahora sólo queda disfrutar de la música… pero… vista la suerte que tenemos… ¿por qué no confirmamos el hotel? Total, sólo es una llamada… aparcamos y llamamos al hostal para avisar de que llegaremos sobre medianoche… pero… ¡MARDISIÓN! nos dicen que naranjas, que como no avisamos antes, nos han puesto en una habitación en la que hay que hacer chekin antes de las siete. Eso es lo que en mi tierra se llama un “Critical hit!”… así que, mochilas en ristre, partimos hacia el hotel, perdiéndonos otro concierto (en fin… perdidos dos, un tercero tampoco jode mucho…).

Llegamos al hotel y pudimos tomar posesión de la habitación, algo estresados (y flipados por cómo celebraban mi apellido los propietarios, que me trataban como a un primo lejano al que hace tiempo que no ves). Lo cierto es que el hotel fue un punto, es más adecuado para llevar a una moza, pero yo llevé a Carlos… tuvimos una coña considerable con que iban a pensar que éramos gays o algo…) y reconozcámosle que el desayuno de buffet era considerable y el café (pese a ser suavito, como viene siendo habitual en Europa) era bastante bueno.
Después de esto, es sorprendente que fuésemos al festival, y ¡vaya que si lo hicimos!, no perdimos ningún concierto más ese día, y al siguiente sólo fallamos a 3 y medio (había que comer y tal) y aprovechamos para hacer labor social. Conocimos a unos chavales de La Granja que comerciaban con platejos artesanos, a Ginés e Isabel, que nos recomendaron buena música (en cuanto saque un hueco, publico una review de ese disco), a ¿María? una gruppie de Barcelona que nos convenció de que valía la pena perseguir a todo dios para hacernos fotos con ellos y a los chavales de Diabulus in musica, a quienes veré en Madrid el 14 de diciembre (si la memoria no me falla)…
Memorable el momento en que el abuelo se acercó a un grupo y les dijo “Me moló mucho vuestro show en Wacken” y le respondieron “Nunca hemos estado en Wacken” el abuelo me miró, como pidiendo apoyo, y yo (bastardo de mi) dije aquello de “¿Fue en Wacken? no, no recuerdo que fuese en Wacken…” y ellos, encogiéndose de hombros dijeron lo de “Sería en otro sitio”. Sí, ladies & gentlemen (¿para qué pongo ladies, si estoy seguro de que el 90% de mis lectores son varones? misterios de la vida), los confundimos con otro grupo y nos sacamos la foto con ellos.
También pude quitarme la espinita de no haber visto en directo a mis queridos Stream of passion y de no conocer la voz de Tarja en directo y pude ver (por segunda vez en este año) a mi queridísima Dorothee, descubrir un par de grupos muy golosos, soñar con Charlotte (con la que nos hicimos una foto) y que una experta en marketing me dijera que estoy güeno y que por eso le molaba hacerse una foto conmigo (esta de aquí)… No sin olvidarnos a Epica (conciertazo con el montaje del DVD), Leave’s eyes (cuatro canciones, pero estuvo bien), Krypteria (¡Madre del cordero con la chiquita!), Coronatus (PEDAZO de voz la rubia, ¡oigan!), Kivimetsän Druidi (grupo revelación del festival, muy goloso, con su “Rock & Troll”) y yo no recuerdo haber visto a Unsun, lo cual (viendo a la cantante) es un error imperdonable…
En fin, el año que viene no sé con quién iré, pero iré de nuevo al Female. Tengo que moverlo y organizarlo mejor, porque este fue un poco caótico, pero ¡VALIÓ LA PENA!