Hasta luego y… gracias por el pescado…
No, no es una review de un libro. No, no voy a comentar una película. Hoy quiero despedirme.
Dije lo que tenía que decir, hice lo que tenía que hacer, publiqué gilipolleces, chistes y cosas serias. Desnudé mi alma y corrí riesgos (me quedé acojonado cuando mi gerente [Hola Regina si me lees] me citó frases de mi blog), fue divertido… Han sido más de tres años en los que este blog ha sido mi juguete favorito (¡Gracias Andrew! ¡te debo una!) pero todo llega a su fin…
Intenté hacer una entrada épica para despedirme, pero por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a decir las cosas claras. Lo dejo porque quiero. No penséis nada raro. Mi vida es un jodido caos a nivel profesional y totalmente inexistente a nivel personal. No puedo dedicarle tiempo a mi pequeño… simplemente es eso, estoy sobrepasado por tantas cosas que necesito dejar algunas de lado. Simplemente, estoy vencido, no puedo más. Necesito reagrupar fuerzas y volver a la carga…
Si os preocupáis por mi, no me mandéis un mail, ni un SMS… no. Quedemos y hablemos delante de una cerveza, como se hacía antes de la tan manida “Web 2.0″. Y si queréis mandarme un mail, hacedlo para pedirme la dirección postal y retomemos el anticuado género epistolar.
Dejaré esto por aquí un tiempo, por si algún nostálgico (probablemente yo) desea bucear por las entrañas de mi alma… y cuando haya pasado un tiempo razonable, lo devolveré a donde estaba en enero de 1999… en ningún jodido sitio. Olvidaré este sueño, como he olvidado tantos otros.
Gracias por leerme. Sed buenos y gracias por todo. Hasta siempre.



